martes, 22 de junio de 2010

La cerveza como bebida para deportistas

Pues sí.
Tras las sucesivas campañas que el país ha sufrido por parte -supongo- de asociaciones de productores, cooperativas, etc, llega la campaña de promoción de la cerveza.

Primero fué la guerra contra los huevos. Eran lo peor y no podían consumirse porque subían el colesterol. Por suerte el tiempo terminó por demostrar que un consumo de hasta 5 ó 6 huevos semanales no produce subida alguna en el colesterol sanguíneo.

También hubo una guerra contra la carne de cerdo. Y el tiempo demostró que las diferencias en contenido graso entre ambas eran más bien anecdóticas, y que en función del corte se podían elegir terneras muy grasas y cerdos muy magros o poco grasos.

También hubo su campaña de aceite de oliva, que perdura aún en nuestros días. Aunque no es el tema, es importante recordar una cosa, y es que independientemente de los atributos que pudiera tener el aceite de oliva, no debemos olvidar que la grasa es el nutriente que más calorías aporta, siendo más del doble de las que aportan hidratos de carbono o proteínas. Cada gramo de grasa contiene 9 calorías, y cada cucharada sopera contiene unos 10 gramos, es decir que cada cucharada sopera de aceite aporta 90 calorías de grasa 100 %. Independientemente de sus beneficios.

Y ahora, llega la promoción de la cerveza como bebida hidratante.(¡¡¿¿??!!)
Hace unos años comenzo su promoción: que si es rica en vitaminas del grupo B, que si aporta minerales. Nada de esto es falso, he de decir.
Ahora se ha extendido la promoción hasta el punto de recomendar tomar una cerveza después de entrenar a deportistas como por ejemplo corredores.

Esto es simplemente una sandez. No debemos olvidar que una cerveza aporta también alcohol y que el alcohol es el enemigo número uno de la hidratación: el alcohol de hecho deshidrata las células y tejidos.
Resulta completamente absurdo hidratarse con cualquier bebida que contenga alcohol, por la mera alegación de que ésta también aporta minerales o vitaminas. En primer lugar porque el contenido en minerales y vitaminas de una cerveza no la hacen un alimento especialmente rico en ninguno de ellos. Y en segundo lugar porque a efectos de reuperación, en un momento inmediato el cuerpo necesita básicamente dos cosas: agua que rehidrate las estructuras y azúcares que permitan recuperar las funciones.

Desde el punto de vista cerebral, un cerebro cansado, deshidratado y sin glucosa disponible como energía -recordemos que el cerebro sólo puede utilizar glucosa como energía, y no glucógeno, grasas o proteínas como otros órganos- espera recibir una dosis adecuada de agua y glucosa. En su lugar sus células reciben agua, CO2 y alcohol. No sólo no se hidrata correctamente. Se sabotea su recuperación con alcohol, que deshace el trabajo hecho, y CO2, que dificulta la recuperación de oxígeno en todas las células de nuestro cuerpo.

Por supuesto sin olvidar que con una cerveza personas desentrenadas pueden cuando menos alegrarse, imagínate después de correr o entrenar, con el estómago vacío y pidiendo nutrientes "de verdad".

Y lo cierto es que se pone más y más de moda, y las marcas de cerveza ponen stands en las llegadas en competiciones deportivas.
Pero eso no importa mientras el de al lado, por ejemplo, no me eche el humo de su cigarrillo.

...Yo personalmente creo que deberíais beber no una cerveza, quizá mejor dos o tres para rehidratarse antes, junto a un vaso de aceite de oliva, que va bien para el corazón.