viernes, 22 de abril de 2011

Grasas Vegetales Peligrosas

Para los que no lo sepáis, o para los que creéis que lo vegetal siempre es bueno.
Como digo muchas veces, hay que comer de todo y no sólo alimentos vegetales y no sólo alimentos animales...

Pero sí, lo cierto es que en la naturaleza existen frutos de plantas de las que sus grasas son perjudiciales.

Para que os hagáis una idea, el coco fresco tiene un 36% de grasa; las pepitas de girasol poseen un 43% de grasas, las olivas negras un 30% y las olivas verdes poseen un 12 % de grasa.
Es decir, el coco es una muy buena fuente vegetal de grasas o aceites.

Esto hizo y hace un pastelito -nunca mejor dicho- para empresas de alimentación, como una fuente de grasa barata. Y lo mejor de todo, es que a diferencia de las grasas monoinsaturadas, son grasas más sólidas, por lo que mantiene los productos de bollería por más tiempo, aumentando la vida útil del producto. Dos pájaros de un tiro: grasas baratas que alargan la fecha de caducidad.

Desgraciadamente, en el caso del coco de ese 36% de contenido graso, el 30% es debido a grasas saturadas.

Otra comparación: El tocino de cerdo, con un contenido en grasa total del 70 %, el doble que el del coco, contiene algo menos de grasa saturada que el coco: un 26 % en el caso del tocino frente al 30% de grasas saturadas presentes en el coco. Es decir siendo el tocino un alimento cuya composición de por sí es básicamente grasa, el 70%, con un contenido dos veces el que posee el coco y tratándosee de un alimento animal, cabe esperar un contenido en grasas saturadas mucho mayor. Sin embargo, ni siquiera el tocino, el alimento graso animal más rico en grasas saturadas iguala el contenido del coco. Una bomba.

Desgraciadamente, el etiquetado nutricional actual no obliga a especificar el nombre de la grasa utilizada, pudiendo utilizarse simplemente su procedencia, es decir, grasa vegetal. Claro, a efectos nutricionales, decir grasa vegetal tanto para el aceite de coco como para el aceite de oliva es una locura. En una escala del uno al 10 el aceite y grasas de coco estarían en el cero, mientras que el de oliva estaría en el 10.

Así que no hay muchas soluciones exceptuando confiar en nuestro sentidos.
Si, tal cual.
El ejemplo más típico se encuentra en las palmeras de chocolate comerciales, no de pastelería.
Por mucho que busques en su composisión, como mucho verás "aceites y grasas vegetales".
Pero ¡sabe a coco! Claro, sabe a coco porque está hecha total o parcialmente con grasas y aceites vegetales procedentes de coco y palma.

A veces, además de confiar en nuestros sentidos y si el etiquetado está en otros idiomas, uno puede intentar leerlo y averiguar más información. En ocasiones, la legislación en otros países obliga a especificarlo, con lo que queda al descubierto el ingrediente real.

CONCLUSIONES:
Los gobiernos deben instar a un etiquetado nutricional más adecuado y completo, mientras que las empresas deben de modificar la procedencia de las grasas utilizadas en sus productos.