martes, 10 de julio de 2012

Leche de Soja e isoflavonas: un timo sin igual

Yago PérezDietista - Nutricionista

Soja e isoflavonas

La soja y sus subproductos se han convertido desde hace unos años en una fuente de ingreso fácil y barata para empresas de alimentación. Usar semillas de una legumbre (modificada genéticamente para resistirlo todo) junto a un pesticida diseñado especialmente para ella, hace que su cultivo y su rentabilidad sean muy atractivos.

El pasado 28 de julio de 2011, la European Food Safety Authority EFSA, máxima autoridad europea en seguridad alimentaria, emite un estudio en el que analiza las diferentes alegaciones que se hacen sobre la soja y las isoflavonas de soja.
El estudio concluye que:
  1. ADN. Se concluye que no existe relación causa efecto entre el consumo de isoflavonas de soja y protección del ADN contra el daño oxidativo.
  2. Colesterol LDL. Se concluye que no existe relación causa efecto entre el consumo de isoflavonas de soja y el mantenimiento de la concentración normal de colesterol LDL.
  3. Síntomas asociados a la Menopausia. Se concluye que no existe relación causa efecto entre el consumo de isoflavonas de soja y reduccción de los síntomas asociados a la menopausia.
  4. Salud Cardiovascular. Se concluye que el efecto es general, no específico y que no se refiere a ninguna alegación de salud específica como se requiere según la normativa (EC) No 1924/2006.
¿Entonces para que sirve la leche de soja? Para nada. 
Sin embargo, sí se han descrito casos asociados a diferentes hechos, como el uso de los pesticidas utilizados en la soja genéticamente modificada o a la propia estructura química de las isoflavonas. 

Algunos de los problemas que puede causar el consumo de leche de soja son:
  1. Alteraciones hormonales y abortos involuntarios, producidos en gran parte por el pesticida ampliamente utilizado en el cultivo de soja.
  2. Infertilidad en mujeres.
  3. Pérdida de líbido y disfunción eréctil en hombres, aumento de pecho o disminución del conteo de espermatozoides, producido por la genisteína y daidzeína.
  4. Altera el equilibrio hormonal por el efecto de las isoflavonas sobre la tiroides y potencia el desarrollo de bocio.
  5. Altera la absorción de minerales esenciales como hierro, calcio, zinc o cobre, por su contenido en antinutrientes que capturan los minerales esenciales e impiden su absorción.
Todos estos efectos son tanto más graves cuanto mayor sea el consumo de alimentos de soja y derivados.

Para hacerlo más interesante, el pasado 16 de mayo de 2012 se establece un reglamento europeo por el que se establece una lista de declaraciones autorizadas de propiedades saludables de los alimentos. Esta ley desgraciadamente no entra en vigor hasta dentro de 6 meses, el próximo 16 de noviembre de 2012. Lo que quiere decir que hasta entonces, se pueden hacer cosas como esta:




Conclusiones:

  1. La leche de soja no es leche: su valor nutricional no es comparable ni puede usarse como sustituto de leche de vaca.
  2. La actual evidencia científica no muestra ningún efecto beneficioso.
  3. La actual evidencia científica sí describe problemas de salud asociados al consumo de leche de soja.

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